Ontinyent reflexiona sobre innovación municipal con una jornada sobre Laboratorios Urbanos y modelo de madurez
- Baladre

- 15 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Esta semana hemos tenido la oportunidad de impartir en el Ayuntamiento de Ontinyent la jornada “Introducción a los Laboratorios Urbanos y al Modelo de Madurez Municipal”, un espacio formativo y práctico dirigido a equipos municipales interesados en explorar nuevas formas de afrontar los retos complejos del territorio.
La sesión partía de una idea clara: innovar en la administración pública no es hacer más cosas, sino trabajar de forma más inteligente cuando las soluciones tradicionales ya no son suficientes. Desde este enfoque, el taller buscó ofrecer herramientas concretas y una visión realista de cómo avanzar hacia modelos de innovación adaptados a la realidad de cada municipio.
¿Por qué hablar de Laboratorios Urbanos?
Durante la jornada abordamos qué es —y qué no es— un Laboratorio Urbano. Lejos de entenderlo como un edificio o un nuevo departamento, lo presentamos como una metodología de trabajo que convierte el municipio en un laboratorio vivo, utilizando el entorno real, la ciudadanía y los servicios públicos como espacio de experimentación controlada.
Este enfoque permite:
Probar soluciones a pequeña escala antes de invertir grandes recursos.
Reducir riesgos y aprender de forma temprana.
Diseñar políticas y servicios más ajustados a las necesidades reales de la ciudadanía.
Fomentar la colaboración entre áreas municipales y con agentes externos.
Innovación y mejora continua: dos aliadas necesarias
Uno de los mensajes clave del taller fue la distinción entre mejora continua e innovación. Ambas son necesarias, pero cumplen funciones distintas:
La mejora continua optimiza lo que ya funciona y forma parte del día a día de una administración eficiente.
La innovación se activa de forma estratégica cuando los problemas son complejos y no tienen soluciones evidentes.
Entender cuándo aplicar cada enfoque ayuda a desmitificar la innovación, evitando la presión de “tener que innovar siempre” y utilizándola como una herramienta al servicio de los retos reales del municipio.
El modelo de madurez municipal: saber dónde estamos para decidir hacia dónde avanzar
La jornada introdujo el Modelo de Madurez Municipal, una herramienta que permite a los ayuntamientos identificar su punto de partida en el camino hacia la innovación. El modelo plantea cuatro niveles —inicial, emergente, desarrollado y avanzado— y analiza dimensiones clave como la cultura organizativa, la colaboración interna, la participación ciudadana, el uso de datos o la capacidad de prototipado.
A través de un ejercicio de autoevaluación grupal, los equipos pudieron:
Reconocer fortalezas ya existentes.
Identificar áreas prioritarias de mejora.
Entender que avanzar es un proceso progresivo y sostenible, sin atajos ni recetas únicas.
Del reto al prototipo: aprender haciendo
La parte práctica del taller permitió a las personas participantes diseñar prototipos sencillos aplicados a retos reales del municipio. Este ejercicio puso de manifiesto que prototipar es más accesible de lo que parece y que no requiere grandes presupuestos, sino metodología, colaboración y voluntad de aprendizaje.
El énfasis no estuvo en crear soluciones perfectas, sino en aprender rápido, testar en entorno real y tomar decisiones informadas sobre si escalar, ajustar o descartar una propuesta.
Un primer paso hacia una innovación municipal realista y sostenible
La jornada concluyó con una reflexión compartida: cualquier municipio puede empezar a trabajar con enfoques de laboratorio urbano, independientemente de su tamaño o recursos. Pequeños pilotos, procesos participativos bien diseñados o equipos transversales informales pueden ser el inicio de un cambio más profundo en la forma de gestionar lo público.
Desde aquí, agradecemos al Ayuntamiento de Ontinyent la confianza y la implicación de sus equipos técnicos. Espacios como este demuestran que la innovación pública no es una moda, sino una oportunidad para mejorar la calidad de los servicios, fortalecer la relación con la ciudadanía y construir administraciones más abiertas, eficaces y resilientes.





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