La importancia de la medición de la doble materialidad en la empresa
- Baladre

- 24 nov 2025
- 3 Min. de lectura
En Baladre Desarrollo trabajamos acompañando a empresas y organizaciones en sus procesos de transformación hacia modelos más sostenibles, responsables y resilientes. En este camino, hay un concepto que se ha vuelto central y que, a menudo, genera dudas: la doble materialidad. Pero más allá de la definición técnica, hay una cuestión clave que queremos subrayar: la importancia de medirla correctamente.
La doble materialidad no es una moda ni un requisito meramente formal. Es una herramienta estratégica que permite a las empresas comprender mejor su impacto, anticiparse a riesgos y tomar decisiones alineadas con el largo plazo.
¿Qué es la doble materialidad y por qué importa?
La doble materialidad implica analizar la sostenibilidad desde dos perspectivas inseparables.
Por un lado, la materialidad de impacto, que responde a una pregunta fundamental: ¿cómo afectan las actividades de la empresa a las personas, al territorio y al medio ambiente? Aquí entran en juego cuestiones como el cambio climático, los derechos humanos, las condiciones laborales, la igualdad, la cadena de suministro o la relación con la comunidad.
Por otro, la materialidad financiera, que se centra en entender cómo los factores ambientales, sociales y de gobernanza influyen en la situación económica, los resultados y la viabilidad futura de la empresa. Riesgos regulatorios, climáticos, reputacionales o sociales que, si no se gestionan, pueden comprometer el negocio.
Ambas miradas están profundamente conectadas. Un impacto negativo no gestionado acaba convirtiéndose, tarde o temprano, en un riesgo financiero. Y una estrategia empresarial que ignora los factores ESG es, hoy, una estrategia incompleta.
Medir la doble materialidad: mucho más que cumplir con la normativa
La entrada en vigor de la Directiva CSRD y de los Estándares Europeos de Información en Sostenibilidad (ESRS) ha situado la doble materialidad en el centro de las obligaciones de reporte. Sin embargo, limitar su medición al cumplimiento normativo sería perder una gran oportunidad.
Medir la doble materialidad permite pasar de la sostenibilidad declarativa a la sostenibilidad gestionada. Significa dejar atrás enfoques genéricos para centrarse en lo que realmente es relevante para cada organización, su sector y su contexto.
En Baladre Desarrollo insistimos en que la medición no debe verse como una carga, sino como una palanca de mejora estratégica.
Una base sólida para definir la estrategia empresarial
Uno de los principales beneficios de medir la doble materialidad es la capacidad de priorizar. No todos los impactos, riesgos u oportunidades tienen el mismo peso. El análisis permite identificar los temas críticos sobre los que la empresa debe actuar de forma prioritaria.
Esto se traduce en estrategias más coherentes, con objetivos claros y recursos bien orientados. La sostenibilidad deja de ser un área aislada y pasa a integrarse en el corazón del negocio, alineando impacto social y ambiental con creación de valor económico.
Anticipar riesgos y detectar oportunidades
La doble materialidad es también una potente herramienta de anticipación. A través de su medición, la empresa puede identificar riesgos emergentes relacionados con el cambio climático, la regulación, la cadena de suministro, la reputación o las expectativas sociales.
Al mismo tiempo, permite detectar oportunidades vinculadas a la innovación, la eficiencia, la mejora de procesos, el desarrollo de nuevos productos o el acceso a financiación sostenible. Las organizaciones que miden su doble materialidad están mejor preparadas para adaptarse a un entorno cambiante y reforzar su resiliencia.
Mejor gobernanza y mejores decisiones
El proceso de medición de la doble materialidad exige una mirada transversal. Implica a la dirección, a las distintas áreas de la empresa y a los grupos de interés. Este enfoque favorece una mejor gobernanza, fomenta la colaboración interna y mejora la calidad de la toma de decisiones.
Las decisiones empresariales dejan de basarse únicamente en criterios económicos de corto plazo y comienzan a incorporar información relevante sobre impactos, riesgos y sostenibilidad futura.
Credibilidad, transparencia y confianza
En un contexto de creciente escrutinio social, medir la doble materialidad es clave para reforzar la credibilidad de la empresa. Permite respaldar los compromisos con datos, metodologías y procesos claros, evitando el greenwashing y las declaraciones vacías.
La transparencia se convierte así en un activo estratégico, generando confianza entre clientes, personas trabajadoras, inversores, administraciones públicas y la sociedad en su conjunto.
Medir para gestionar, gestionar para transformar
Desde Baladre Desarrollo entendemos la doble materialidad como un proceso vivo, que debe revisarse y actualizarse de forma periódica. No es un ejercicio puntual, sino una herramienta de gestión continua que acompaña la evolución de la empresa y de su entorno.
Medir la doble materialidad permite a las organizaciones comprender su impacto real, gestionar mejor sus riesgos y oportunidades y avanzar hacia modelos empresariales más sostenibles y coherentes con los retos actuales.
Porque, en definitiva, lo que no se mide no se puede gestionar, y lo que no se gestiona difícilmente puede transformarse. Y hoy, más que nunca, transformar la empresa es una condición imprescindible para garantizar su sostenibilidad futura.





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